Por David Zueco (INMA)

Para María José (Pepa) Martínez-Pérez [Huesca, 1983] esta siendo un buen año.
Recién celebrada (con mascarilla, distancia social y al aire libre) la concesión de una ERC Starting Grant acaba de ganar el premio Investigador Joven en Física Experimental de la RSEF-BBVA. Se le ve contenta a Pepa, que ya está acostumbrada a recibir premios. En 2011, obtuvo el del instituto europeo de magnetismo molecular por su tesis, realizada en Zaragoza y de título MicroSQUID susceptometry of molecular qubits. En 2017, el premio Aragón Investiga a jóvenes investigadores y en 2019 consiguió la beca Leonardo a Investigadores y Creadores Culturales de la fundación BBVA.
Tanto premio tiene que ser por algo. Veamos.

Ya he dicho que Pepa se doctoró en la Universidad de Zaragoza [2011]. La Dra. Martínez-Pérez se marchó entonces tres años a Pisa, la de la torre, al laboratorio NEST de la Scuola Normale Superiore di Pisa y CNR. Tres años más pasaría como investigadora Humboldt en Tübingen. En 2017, Aragón, que a veces acierta, la fichó con un contrato permanente en ARAID para trabajar en la Universidad de Zaragoza y el INMA, el instituto antes conocido como ICMA.

Su investigación se ha centrado en el campo del magnetismo y la superconductividad, principalmente en la fabricación de sensores micro y nanoSQUID. Ella fue la primera en medir muestras de una sola partícula [Super. Sci. Technol. Highlights collection 2017] o el transporte coherente de calor [Nature 2012] que llevaba pendiente 50 años desde su predicción teórica. Ya que estaba, construyó un diodo térmico [Nature Nanothechnology 2015]. También, ha trabajado en la identificación de moléculas magnéticas para la realización de qubits [Phys Rev Lett 2012]. En el INMA, ha abierto una nueva línea sobre magnónica centrada en vórtices magnéticos en nanodiscos y cómo aplicarlos, de nuevo, en sensores [Nanolett 2020, Nanoscale 2018]. Más recientemente está trabajando en cómo acoplar esas excitaciones magnéticas a circuitos superconductores [ACS Phot. 2019] para explorar sus posibilidades en el campo de las tecnologías cuánticas, bien usando los magnones cómo memorias o como mediadores de acoplo entre qubits moleculares.

Encima, el Huesca en primera. Todo le sale bien.